Indochina, mon amour
Hace casi una década un grupo francés remeció el
vetusto Coliseo Amauta. En su momento se les tildó de subersivos,
homosexuales, anarquistas e incluso un congresista quiso vetar su
llegada a nuestra aburrida ciudad.
Pero nadie pudo evitar que Indochina conquistara Lima. La pregunta ahora es, ¿cumplirán su promesa de volver a visitarnos?
El lanzamiento de su Un día en nuestra vida puede ser un buen motivo.
"25 de abril de 1988. La temperatura es elevada en Lima, pero el cielo es oscuro, gris, sobre la capital. Las primeras imágenes fuertes del país son pueblos jóvenes que atravesamos para ir del aeropuerto al hotel.
Lima es una de esas ciudades donde ricos y pobres no se mezclan". Lo que acaban de leer no es un discurso político, ni el de alguna asociación de derechos humanos.
Son, en cambio, extractos de los recuerdos publicados por Nicola Sirkis, vocalista del grupo de rock francés Indochina, que hace ya más de 5 años cautivó sorpresivamente un medio como el peruano, en donde, con gran esfuerzo, la mayoría de jóvenes apenes logra tararear un puñado de canciones en inglés.
¿Por qué entonces Indochina fue un boom en el Perù?
Ese es un fenómeno difícil de explicar.
Lo cierto es que en algunos meses el grupo vendió cerca de 150 mil álbumes, sin haber hecho mucha promoción, destacando en especial canciones como Al Asalto, Canary Bay, El Aventurero, Disidencia Política y El Tercer Sexo.
Y ni bien se anunció que el grupo se presentaría en el Coliseo Amauta, las filas de adolescentes ávidos de conseguir entradas no se hicieron esperar. "Decidimos hacer una gira para averiguar qué pasaba con nosotros en Perú.
Ninguno de nosotros había estado en América Latina antes", recuerda Nicola, en una biografía del grupo escrita por el periodista francés Marc Tiron : "Al llegar descubrimos que el mercado del disco es anárquico. Exista una multitud de discos piratas, de recopilaciones de Indochina que se venden sin que incluso nosotros estemos al corriente. Y no digo nada de las fotos pirateadas". Sin comentarios.
Pero si bien desde su llegada, la juventud le brindó un recibimento apoteósico a Indochina, no todos estuvieron de acuerdo con su presencia en Lima. Nicola lo recuerda muy bien.
"Un diputado del partido gobernante PRA (sic), Abdón Vílchez Melo, pidió que se nos prohiba la entrada al Perú. Pretextaba que íbamos a pedir 500 mil dólares, que queríamos saquear a la juventud, y que éramos un grupo subersivo, que canta textos pornográficos, que predica la homosexualidad, la droga, en fin, idioteces".
En todo caso la censura no prosperó, aunque cabe decir que el título de "subversivos" fue explotado por sus promotores. Y es que Indochina no escondía para nada su filosofía anarco-comunista, la cual plasmaban en muchas de sus canciones. "El rock en el Perú está lejos de ser sinónimo de rebelión. Muy pocos textos giran alrededor de la política. Parecen incluso resignados en relación a lo que sucede", opinaban al unisono.
Sea como fuere es claro que los Indochina quedaron impactados con su visita a Lima y esto queda demostrado en su octavo disco, Un día en nuestra vida, en donde llegan a componer una canción, Bienvenida en el país de los desnudos, inspirada en su experiencia por tierras peruanas.
Convertidos ahora en un trío Nicola, su hermano gemelo Stephane y Dominik mantienen en Un día en nuestra vida, su nuevo disco que ya se editó en el Perú, su agradable y enérgica tradición musical, su especie de pop subterráneo, a pesar de que el "rollo" se les haya devaluado tras la caída del muro y de la cortina de hierro.
¿Será posible pensa en un retorno de Indochina a
tierras peruanas? El mismo Nicola dejó abierta la posibilidad en
1988. "Hubiera querido ir a Yakoutcho (Ayacucho) a visitar a
los hijos de la violencia, pero la Armanda y la Iglesia me
disuadieron por razones de seguridad.
Yo sé que regresaré a visitar el Perú en otras condiciones. Ese país tiene ahora necesidad de que otros músicos lo visiten". Habrá que tomarle la palabra.