El carnaval de Indochina

¡Qué clase!, sobrevivirán" fueron las palabras de bienvenida de uno de los más leídos críticos de rock, Philippe Manouvre de la revista Rock y Folk, al primer disco de Indochina Dizzidence Politik en 1981. Y vaya si sobrevivieron.
Siete años después, los mellizos Nicola y Stéphane Sirkis, así como Dimitri Bodianski y Dominik Nicolas, son considerados un caso aparte dentro del panorama del rock francés.
Indochina no sólo es el grupo con más audiencia en su país, sino el de mayor proyección en el extranjero.
Por lo pronto son muy populares en los países escandinavos y sus discos se difunden con gran fuerza en España, Japón, Nueva Zelandia, Australia y Canadá.
Pero, sin lugar a dudas, ellos han sumado un nuevo territorio a los ya conquistados: Perù.
De nada valieron las airadas protestas de un diputado aprista que trató de evitar su actuación ni la demanda judicial de un empresario argentino, Indochina se impuso y congregó multitudes durante sus cuatro presentaciones en Lima.
Pese a que la aplastante mayoría de sus fans no entendía ni jota de lo que cantaban, el compás de su música fue suficiente para hacerla bailar y gritar hasta el cansancio.
De allí que cualquier insinuante movimiento de los músicos provocaba los más enardecidos alaridos.
Y esa era la intención de los franceses, "Buscamos que con nuestras canciones, la gente baile, se divierta, se olvide de los problemas y saque a flote sus energías", dijo Nicola (29) durante la brevísima entrevista que el grupo concedió a RTV.
![]() Stéphane Sirkis (28), bajo y sintetizador. |
![]() Dimitri Bodianski (24), saxo y percusión. |
![]() Nicola Sirkis (28), voz y percusión. |
![]() Dominik Nicolas (29), guitarra. |
El vocalista aseguró, asimismo, que jamás se han sentido endiosados en el escenario ni han llegado a creer que tienen un poder sobre los fanáticos.
"Respetamos mucho al público para pensar en esas cosas. Es algo mégico ver feliz a la gente durante un concierto y si a eso se puede llamer poder, no queremos que sea más grande ni más largo que el tiempo que dure un show" recalcó.
Varios Discos de Oro y Platino materializan el éxito de Indochina por sus significativas ventas. Aquí, por ejemplo, recibió un Cuádruple Disco de Platino por las 120,000 copias vendidas del elepé Au Zénith.
Debido a las millonarias ventas en todo el mundo, no son pocos los que se atreverían a asegurar que los galos amasan una buena fortuna en francos.
"Eso no es cierto. Siempre se tiene una imagen equivocada de los grupos o cantantes, se cree que son ricos y que pasan todo el día junto a una piscina", desmiente Dimitri, quien junto con Nicola fueron los voceros del grupo, pues Stéphane y Dominik, que era in separables, estaban más ocupados en su conversación que en la entrevista.
"Los impuestos en Francía son muy charros (caros) y no te dejan tan rico", agregó, en masticado español, Dimitri (24), el único casado y padre de un niño de un año llamado Boris.
Con todo, reconocieron que individualmente podían vivir muy bien de la música y que el dinero ganado lo han invertido en renovar sus instrumentos y equipos.
Autodefinidos como una comunidad sonora porque son jóvenes
y tienen los mismos gustos, admiten que como músicos son
autodidactas.
Prácticamente comenzaron a descubrir sus instrumentos en el momento de la formación del grupo, "somos instintivos, disciplinados y la espontaneidad es mejor que la técnica", indica Nicola.
Orgullosos de su lengua, pues "el francés es muy rico y para la música no hay barrera de lenguaje", no aceptan la presión de su disquera que quiere obligarlos a grabar en inglés, "es una concesión que no haremos. Si se admite el inglés, or qué no el francés" argumenta Dimitri.
El sistema de trabajo es sencillo. Nicola, por lo general, se encarga de las letras y Dominik, de la melodía. Luego se invoca una reunión para los arreglos finales, donde trabajan en grupo.
En sus canciones, básicamente predominan temas como la poesía, el amor, la tolerancia, la danza y la juventud.
"Nada con la política. Somos embajadores artísticos, no militantes, pero eso no significa que dejemos de comprometernos con causas que nos parecen justas como el Apartheid. Tampoco nos agrada transmitir mensajes o decirles a los jóvenes despierten o peleen por ustedes, sólo nos interesa que la juventud baile, nada más".
En su trayectoria han editado siete 45 rpm y cinco elepés: L'Aventurier (82), Le Péril Jaune (83), 3 (85), Au Zénith (86), y 7000 Danses (87). Haciendo un balance de su producción discográfica, Nicola manifesta,
"En L'Aventurier las canciones estaban en bruto sin perfilarse, todo era espontáneo; el segundo disco marcó nuestro despegue en el negocio del disco. En 3 las canciones eran más intrépidas y nunca imaginamos que Tercer sexo se convertiría en un himno de toda una generación. Por la calidad del sonido y el tiempo que tomamos en la grabación, más de seis meses, me quedo con 7000 danses. Creo que cada disco es una muestra del progreso del grupo".
En
los siguientes meses, especificamente entre octubre y diciembre,
Indochina recorrerá Japón, Australia, Nueva Zelandia y Nueva
Caledonia, punto final de Tour Indochine musique 88.
Asimismo, los inquietos galos están finiquitando los preparativos de su nuevo larga duración en cuya portada aparecerá como escenario nuestra milenaria Machu Picchu.
El famoso grupo francés no quiere saber nada de politica ni desea tranmitir mesajes a la juventud, únícamente busca hacer bailar a la gente como lo hizo en el Amauta.
Aunque la tétra de sus canciones no la entendia casi nada los muchachos de Indochina cautivaron con su peculiar música.
En Lima revelaron a RTV que jamás se han sentido endiosados en el escenario ni creen tener ningun poder sobre sus fans.